Posible cambio de jardin
Estamos considerando, o mejor dicho, casi concretando, un cambio de jardín.
El semestre pasado Dante fue a un jardín que se había creado temporalmente para solucionar la gran demanda. Sus compañeritos eran 15 niños de edades muy parejas (14 meses a algo menos de 2 años) y el local era grande y espacioso.
Al terminar el verano, muchos niños ya grandes dejaron los otros jardines del barrio, lo cual dejó varios lugares libres y entonces el jardín de Dante ya no tenía razón para existir. El grupo de Dante fue trasladado, casi en su totalidad, a uno de los jardines principales que está ubicado justo debajo del apartamento en el que vivimos hasta junio.
Si bien el jardín nuevo es totalmente normal, hay un par de cosas que no nos convencen. Primero, los grupos están integrados por niños de distintas edades: la mitad son niños chiquitos, los que vienen del otro jardín, y la otra mitad son niños grandes, de 4 – 5 años. Entiendo que la idea es que los niños chicos aprendan de los grandes, pero cuando lo veo a Dante, tan intimidado por lo activo y ruidosos que son los niños más grandes, poco me importa la razón por la que el grupo tiene esa forma. Yo quiero que Dante tenga un entorno más tranquilo, porque considero que es muy chiquito y que todavía no está del todo adaptado a la escuela (esta semana lo hemos dejado llorando todos los días).
Lo otro que no me convence mucho es el local, que es el “subsuelo” de un edificio que está en desnivel. O sea, ese piso existe para un lado, pero no para el otro. La iluminacion viene toda de un lado, lo que hace que el jardín sea una hilera de habitaciones no muy profundas y conectadas por puertas. Tal vez nos malacostumbramos al otro local, y por eso a este lo veo tan compacto, tan falto de espacio… Tal vez es solo una primera impresión apresurada. Eso sí, el espacio exterior es enoooorme y perfecto para los ratos de juego que tienen todos los días.
En mayo, cuando nos avisaron del cambio del jardín, nos dieron la opción de elegir otro. Y si bien sabíamos que nos ibamos a mudar, no consideramos cambiarlo porque ahí iban a estar sus compañeritos y 2 de sus maestras. Pero ahora, en cambio, viendo que este jardín no tiene nada en particular que lo haga especial, no vemos ningun motivo que nos impida hacer el cambio al jardín que tenemos cerca de nuestro apartamento. Este otro jardín, no solo está a 10 pasos de la entrada de nuestro edificio, sino que además tiene un mejor local (aunque peor espacio exterior) y cuenta con solo 2 grupos: uno para niños de 1 a 3 años, y otro para los de 3 a 5. La cercanía es muy tentadora, sobre todo pensando que dentro de poco se viene el frío, la lluvia y la nieve. Si bien el jardin actual queda solo a 300 mts de acá, el problema sigue siendo Dante, que generalmente no quiere ir en cochecito, y si está en el cochecito no quiere usar el protector para la lluvia/viento (y si lo obligamos hay que bancarse llanto y gritos, cosa que, por mi salud mental, prefiero evitar).
En fin.. El llamado ya está hecho. Nos dijeron que habría un lugar para Dante y que podría empezar el miércoles que viene. Quedaron comunicarse otra vez con Tomas entre hoy y mañana, para confirmar. Ojalá se nos de! Y ojalá Dante se beneficie del cambio.
Las preguntas que me hago son siempre las mismas: Qué pasará por la cabeza de Dante? Se acordará de sus compañeros y maestras, despues de 6 semanas de vacaciones (y siendo tan chiquito), o me estoy preocupando al pedo? Quiero que hable YA!!!!!
Terminando el verano
Ni me había dado cuenta de que hacía muchos días que no escribía.
El verano pasó muy rápido con el tema de la mudanza y las vacaciones del pitufo. Creo que estoy más cansada que antes. Vacaciones de las vacaciones, eso es lo que necesito.
Y como todo tiene un fin, este lunes Dante vuelve a su escuela y yo el jueves termino oficialmente mi época de mammaledig (mammaledighet / pappaledighet = licencia por maternidad / paternidad). Fueron casi 20 meses. Más el embarazo! Una eternidad.
A pesar del embole cósmico que tengo, confieso que me da mucha pereza volver a las clases de sueco. Odié el curso de SAS A (”sueco como segundo idioma A”, seria la traducción), y SAS B seguro es peor. Pero bueno, todo sea por terminar el idioma y pasar a una nueva etapa.
Son 4 los cursos que mi consejero me recomendó hacer este semestre, para liquidar mi pasaje por el Komvux (centro de enseñanza para adultos) y finalmente llegar al nivel de cualquier sueco. Estoy contenta con los planes que tengo, pero aún así espero que este semestre tortuoso pase rápido :-)
Volviendo al niño, hoy le tocó surtido de ropa. No solo necesitaba ropa especial para el jardín, ropa impermeable y resistente para jugar afuera, sino que además estaba necesitando pasar a un talle mas grande. En otra época hubiera sido ropa para mí, pero ahora me toca esperar. Ufa.
Qué más…
Qué el verano se acaba y llega la lluvia. O mejor dicho, que ya llegó la lluvia. Está lloviendo mucho y bastante seguido, para alegría de pasto que ya estaba amarrillo de tanta sequía.
Mañana es domingo y no vamos a hacer nada. Nos vamos a quedar en casa, “descansando” (= entreteniendo a Dante). Cruzo los dedos para que el niño se vuelva a adaptar rápido al jardín.
Le toca un jardín nuevo, aunque mantiene 2 de las 3 maestras que tenía y casi todos sus compañeritos. Es un jardín más grande, con niños de todas las edades (aunque él por supuesto sigue en el subgrupo de 1 a 3 años), con mucho espacio exterior que seguro aprovechará.
En fin. Me voy a dormir.
El niño hace unos días (no se rían del corte de pelo, que es lo único que me sale mientras lo persigo con la tijera por todo el apartamento).

Dante y su sueño
Dante siempre fue difícil para dormir. Los primeros 3 – 4 meses lloró sin parar hasta que terminó durmiendo arriba de nuestras panzas. Hacíamos 2 turnos de 5 – 6 horas y así lográbamos dormir un poco cada uno.
Luego los cólicos desaparecieron y el peque empezó a dormir en su cuna, en nuestro cuarto. Se despertaba mil veces y había que pasearlo para que volviera a dormir. Esto fue, más o menos, hasta que volvimos del viaje a Uruguay… ya con 14 meses.
Ni bien llegamos todo cambió. Empezó a dormir toda la noche, a lo sumo despertándose 1 o 2 veces, y volviéndose a dormir muy rápido. Decidimos poner la cuna pegada a nuestra cama, sacando la pared en el medio (cosa que intentamos hacer mucho antes pero no pudimos porque se movía mucho), y quedamos todos felices. Hoy en día duerme muy bien. Duerme toda la noche de un tirón y -generalmente- se despierta de buen humor.
Después vino el apartamento nuevo y el dormitorio para el pitufo. Algo que queríamos hace muuuuucho tiempo. La idea era cambiarlo de cuarto lo antes posible, pero lo fuimos postergando porque estaba durmiendo tan bien! Para qué arruinarlo?!
Pero hoy llegó el día. O mejor dicho la noche. Me armé de valor y lo dormí en su cuarto. Dormirá toda la noche? Me imagino que ni bien se despierte, a la hora que sea, lo primero que va a hacer es buscarnos… Cruzo los dedos para que todo siga igual de bien :-)
Este es su rinconcito: Colchón de plaza y media heredado de su padre (en el piso para evitar accidentes), muchos almohadones y la infaltable Åsa.







