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Nada interesante
Esta es la vista desde nuestra cocina (vista al patio interior del bloque de apartamentos). Llevamos 3 días de mucha nieve y viento, de temperaturas bajo cero y aire seco. Un lindo descanso después de semanas de oscuridad y lloviznas. Seguramente no dure mucho, ahora que la tormenta pasó, y en pocos días esté todo oscuro y mojado otra vez, pero por lo menos es una buena señal de que el invierno está por llegar.
El fin de semana aprovechamos y salimos a pasear bastante. En mi caso medio a modo de despedida. En diciembre saldré a los controles y a las clases preparto, y el resto del tiempo me quedaré en casa, calentita, desparramada en alguna silla o en la cama. Ya está, no quiero moverme más!
Ayer tuve otro control. Lo básico: presión, medida del útero y latidos del bebé. Seguimos bien, por suerte. La barnmorska maldita sigue insinuando que tal vez el niño se atrase y quiera nacer en enero. Yo, obviamente, prefiero pensar que se va a adelantar y va a nacer antes de navidad. Veremos cuánto tiempo aguanta encerrado ahí adentro. Pobrecito está tan apretado que apenas se mueve :-|
Yo sigo sintiéndome bien. Mi prioridad ahora es no engriparme! Hace ya como dos semanas que me siento “más o menos”, pero por ahora sigo zafando. Dante está cada vez más pesado y haciendo mucha presión, se nota que está “bajando” porque respiro mucho mejor.
En fin, igual todavía es temprano y no hay ningun indicio de nada. Ninguna contracción, ni siquiera de las truchas, esas que preparan el cuerpo para el parto. Nada.
El próximo control sigue siendo en 2 semanas. Esto está muy monótono, no?
Update
El tiempo sigue pasando y entramos en la semana 35. Yes!!!
El lunes pasado tuve el 5to control con la barnmorska. Hicimos todos los tests de rutina (presión, azucar, hierro, proteina en orina, tamaño de la panza y latidos del bebé) y todo sigue dando perfecto. Hasta el hierro está mejor que nunca! Menos mal que esas cápsulas cumplen su función, porque a pesar de ser cápsulas tienen un gusto bastante fuerte y desagradable. Es una de las tantas cosas que no voy a extrañar.
El niño sigue patas para arriba (con la espalda más hacia la izquierda – al parecer la posición standard) y listo para salir. Está como se ve en el dibujito, pero mirando para el otro lado:
Empezaron las clases pre-parto. El lunes 3 tuve la primer clase en sueco pero a los 20 minutos salí rajando! Demasiado para mí. A esta altura del embarazo mi tolerancia es casi nula y no tengo ganas de pasarla mal si lo puedo evitar.
Por suerte ayer empezaron las clases privadas en inglés. Qué alivio!! La clase estuvo muy buena, duró 3 horas y media. Somos solo 5 parejas en este grupo, además de nosotros hay una pareja de yankees, otra de serbia, otra argentina y una alemana.
Empezamos hablando sobre las distintas fases del trabajo de parto. Todo muy detallado y con imágenes. Sé que hay muchas opiniones al respecto, pero para mí es muy importante reconocer lo que está pasando, saber cuánto puede durar y qué es lo que le sigue. Ayuda a tener más control sobre las decisiones que haya que tomar en el momento… sin entrar en pánico.
Después seguimos con lo típico: cómo empieza todo, cuándo llamar al hospital. Y finalmente hablamos sobre el método Lamaze y las técnicas de respiración. Esto último es algo que no sé si estoy muy interesada en aplicar, aunque seguramente al principio ayude (hasta que lleguen las drogas.. jeje).
En fin, estuvo interesante. Es una buena inversión. Quedan 3 clases más y seguro que serán de utilidad! Además es una buena excusa para salir a tomar algo de aire. Noviembre es sin dudas el mes más feo del año. Está oscuro (el sol está saliendo a las 7.30 y se oculta a las 15.26, luego de un laaaaargo atardecer), gris, con lluvias y sin nieve. Quiero que llegue el invierno!!! Temperaturas bajo cero pero seco, con nieve, adornos navideños… lindo, lindo. El año pasado nevó muy poquito, espero que este año sea más abundante. Acá en Stockholm siempre agarramos los restos de las grandes tormentas y nevadas que llegan al sur, norte y oeste de Suecia.
Ahora me vuelvo a la cama, hay que aprovechar cuando el pequeñuelo no está violento.








