Dante y su sueño
Dante siempre fue difícil para dormir. Los primeros 3 – 4 meses lloró sin parar hasta que terminó durmiendo arriba de nuestras panzas. Hacíamos 2 turnos de 5 – 6 horas y así lográbamos dormir un poco cada uno.
Luego los cólicos desaparecieron y el peque empezó a dormir en su cuna, en nuestro cuarto. Se despertaba mil veces y había que pasearlo para que volviera a dormir. Esto fue, más o menos, hasta que volvimos del viaje a Uruguay… ya con 14 meses.
Ni bien llegamos todo cambió. Empezó a dormir toda la noche, a lo sumo despertándose 1 o 2 veces, y volviéndose a dormir muy rápido. Decidimos poner la cuna pegada a nuestra cama, sacando la pared en el medio (cosa que intentamos hacer mucho antes pero no pudimos porque se movía mucho), y quedamos todos felices. Hoy en día duerme muy bien. Duerme toda la noche de un tirón y -generalmente- se despierta de buen humor.
Después vino el apartamento nuevo y el dormitorio para el pitufo. Algo que queríamos hace muuuuucho tiempo. La idea era cambiarlo de cuarto lo antes posible, pero lo fuimos postergando porque estaba durmiendo tan bien! Para qué arruinarlo?!
Pero hoy llegó el día. O mejor dicho la noche. Me armé de valor y lo dormí en su cuarto. Dormirá toda la noche? Me imagino que ni bien se despierte, a la hora que sea, lo primero que va a hacer es buscarnos… Cruzo los dedos para que todo siga igual de bien :-)
Este es su rinconcito: Colchón de plaza y media heredado de su padre (en el piso para evitar accidentes), muchos almohadones y la infaltable Åsa.




















